sábado, 20 de septiembre de 2008

sexo en las duchas (final)

A la distancia a la que estaba pude observar que de todo el campus del instituto habían consciente o inconscientemente, más lo primero, elegido la zona de hierba que estaba casi fuera de la vista de los demás, aunque tampoco es que hubiera mucha gente, pero como yo las había estado siguiendo disimuladamente, y las había visto entrar desde la parte externa del Instituto, tenía la mejor vista desde mi posición unos metros más arriba, me tumbé en una de las zonas mullidas y puse a modo de escudo uno de los libros abiertos e hice creer a cualquier observador que era una simple estudiante más que había elegido un lugar tranquilo para repasar, con la excusa de que estábamos de exámenes era fácil pasar desapercibida.

Tumbada boca abajo con las piernas elevadas hacia atrás, mis piernas golpeando rítmicamente las nalgas y con la vista en el libro, con el rabillo del ojo no perdía detalle de lo que se estaba cociendo un poco más abajo, la escena resultaba estimulante para una mente calenturienta como la mía, sobre todo porque sus movimientos aunque no eran de momento escandalosos y sobre todo la naturalidad de ellas, su comportamiento era sensual, de gestos calmos, miradas penetrantes, siempre he pensado que hay cuerpos que hablan, entre ellos, sin necesidad de que las dueñas de esos cuerpos tengan necesidad de palabras, y era algo íntimo lo que ellas me estaban regalando que a ratos me sentía culpable, como si estuviera violando algo, pero deseché pronto mis reparos y me dedique a lo que era, una “Voyeur”.

La morena, que era la más osada de las dos, con una sonrisa picara cubriéndole la cara avanzó de forma imperceptible su mano y le agarró de la cintura para acercarla más a su cuerpo, una vez estuvieron las dos completamente pegadas que a esa distancia me era imposible diferenciar las piernas, distinguir el cuerpo de cada una, porque eran como si los cuerpos se hubieran succionado en uno, las risas me llegaban, la pelirroja le agarro con las manos de la nuca y se llevo la boca a la nariz, donde le dio la bienvenida a lo que iba a ocurrir a continuación, los besos en la nariz, mejilla, comisuras de la boca eran en principio tiernos, para sin previo aviso empezar a comerle la boca como si el mundo se fuera a acabar, la morena se los devolvía con más ansiedad que la otra, la escena empezó a ser más arriesgada, si las pillaban, pero ellas estaban tan enfrascadas en su placer que no eran conscientes de nada más.

Hice un gesto con la cabeza en derredor y al ver que no había miradas fijas en mi, me arriesgué a levantar un poco más la cabeza e hincar los codos en la hierba mullida, y desde allí seguí siendo testigo de una historia que acabo mal, pero eso no lo supe hasta años después, de momento ajena a todo, disfrutaba de mi primera entrada al mundo lésbico, sin que en ese momento fuera consciente de que iba a ser muy importante para mi futuro sentimental, porque me abrió los ojos en un futuro, porque en ese momento yo estaba disfrutando mucho, quizás demasiado, por que al cabo de un rato y viendo que la pelirroja había empujado a la otra y se había sentado encima de ella, y jugando a que estaban haciendo masajes los movimientos de la pelirroja encima de la morena eran demasiado parecidos a dos personas haciendo el amor, y yo al ver eso, se me cerró el estómago y mi sexo decidió llamar mi atención, y lo que pocos tíos y pocas situaciones habían conseguido, ellas consiguieron que azorada por notarme húmeda y cachonda, decidí en mi postura un poco más rígida para poder esconder mi mano debajo de mi pantalón y mientras las veía, moviéndose rítmicamente, meciéndose la una a la otra y acariciándose de forma ya nada disimulada yo hice lo mismo, mi mano sin que yo me diera cuenta avanzo hasta mi sexo e inició de forma lenta pequeñas caricias circulares para poco a poco ir aumentando el ritmo mientras con la boca abierta de la excitación no perdía detalle.

Me mantenía en la misma postura, lo único que se movía de mi, era mi mano izquierda, de forma rítmica y rápida, muy rápida, confieso que miraba más a la pelirroja, me hubiera encantado estar en la piel de la morena y que el placer que desprendía su boca fuera la mía, estar en esos momentos gozando del cuerpo de la pelirroja, y al pensar esto mi cuerpo, sobre todo mi sexo se disparo y mi boca se contrajo involuntariamente en un gesto desgarrado seguido de pequeños espasmos y un grito ahogado con la mano derecha.

No estoy segura de si me oyeron pero una de las cabezas se movió en la dirección en la que yo estaba, agaché la cabeza y saqué precipitadamente mi mano, tenia el rostro colorado, mezcla de la vergüenza y de la excitación, pero era incapaz de apartar mi mirada de ellas, las cuales después de seguir jugando, un poco menos arriesgado que hacía unos momentos, se levantaron primero una, la que me gustaba a mi, y le tendió la mano a la morena para ayudarla a incorporarse cuando en ese momento, no fui consciente de que en mi empeño por no perder a la pelirroja de vista, deje de disimular y me mostré y al estar de pie tuvo más visión de mi, sus ojos me escrutaron, creo que se dio cuenta o intentaba ubicarme en algún lugar, sonrió, le dijo algo a la morena, y se empezaron a reír, primero de forma comedida y después ya sin disimulo, a carcajadas.

Me quedé sin saber reaccionar y entonces aún antes de poder hacerlo, corriendo la pelirroja en cinco minutos ya estaba a mi lado:

-¿Qué coño haces? Me soltó a bocajarro, mientras la morena la llamaba y con gestos le insinuaba que lo olvidara.

-No hacia nada, señalaba el libro y a continuación procurando que mi respiración recuperara la normalidad, solté un… simplemente estaba estudiando.


-Si, claro, estudiando, con todo el retintín que se pudo permitir, añadió, a nosotras no? ¿Qué te crees? ¿Qué no nos hemos dado cuenta?- soltó con desprecio y continuó mientras se alejaba….. las chicas como tú nos dan asco, y como digas algo, a quien sea, a nuestros novios, te las verás conmigo. Me entendiste? Esto último lo dijo dándose la vuelta.

El corazón me latía rápido, diferentes sentimientos se agolpaban dentro de mi, ira, vergüenza, humillación, pena de mi misma, y sobre todo sorpresa, la excitación se estaba escapando de mi cuerpo y para mi sorpresa no tenia miedo, todo esto me hizo darme cuenta de mis reparos con los chicos, mis excusas a la hora de no querer acostarme con ellos, mi aburrimiento al hablar con los chicos del Instituto, y sobre todo que lo que yo sentía por la pelirroja tenia nombre.

Ese año, fue uno de los mejores de mi vida, no dije nada a nadie, en el Instituto se rumoreaban sobre ellas pero yo siempre lo negaba, es más las defendía y una de las que insinuó algo era amiga de la morena y querían averiguar si yo tenia algo que ver con los rumores y al ver que no, con el tiempo se acercaron a mi y poco a poco nos fuimos haciendo amigas, una amistad de tapadera, para ayudarlas a que pudieran verse ellas a solas, las tapaba las mentiras delante de los novios, no es algo de lo que esté orgullosa, pero para mi significo mucho.

Por que con el tiempo ellas dejaron después de un par de años a los novios, se enfrentaron a las familiar y mantuvieron una relación que no duro más que un par de meses, fue tanta la presión y Sara que así se llamaba la pelirroja se apoyo en mi tras la ruptura y nos hicimos confidentes y una cosa llevo a la otra y paso lo que yo jamás hubiera imaginado, que lo que yo había estado meses observando y deseando se convirtiera en realidad, porque es con ella con la que recreo aquellas escenas, tanto en la ducha como en otros sitios menos privados pero más morbosos.

Las vueltas que da la vida, verdad? Lo hemos comentado muchas veces con risas, ella me llama pequeña pajillera con grandes risotadas cuando le cuento lo acontecido aquella vez, por eso digo que fue especial para mi.

4 comentarios:

Joer joer joer dijo...

Mírala ella, empieza de miranda y termina con la tía wena!. No sabes tú na.

Iswar Salibovini dijo...

bonita historia, muy bien escrita.
digna de Quevedo, pero en otro campo claro.El resultado que buscais, cada uno el suyo, yo creo que lo consigues.
saludos,
Una lectora de Anne Rice, en su otro campo.

Anónimo dijo...

Mmmm me encanta bollito, muxo muxo. Los relatos entán muy bien, quizás más este porque me identifico con él. Sigue así, lograrás que nos metamos todas contigo en un ascensor jajaja. Y luego... directamente a las duchas :p
z

MARISA dijo...

te quedo de niña buena total :P